El océano más profundo del mundo es el Pacífico. Su punto más bajo se encuentra en la fosa de las Marianas, cerca de Guam, en el llamado abismo Challenger, cuya profundidad ronda los 10.900 metros. Ningún otro océano se acerca a esa cifra: el segundo, el Atlántico, tiene su máximo en la fosa de Puerto Rico, con unos 8.400 metros.
La diferencia es enorme, de más de dos kilómetros. Para hacerse una idea, si se colocara el Everest en el fondo del Challenger, su cima quedaría todavía a más de dos mil metros bajo la superficie. Esa escala explica por qué la exploración de las fosas oceánicas sigue siendo una de las fronteras científicas del planeta.
Dónde está el punto más profundo
El abismo Challenger se sitúa en el extremo sur de la fosa de las Marianas, en el Pacífico occidental, entre Guam y las islas Marianas. Es una depresión tectónica donde la placa del Pacífico se hunde bajo la placa de las Filipinas. Ese proceso de subducción genera terremotos y volcanes en toda la región.
La medición no es sencilla. Las primeras estimaciones se hicieron con sondas de cable y con ecosondas, y las cifras han variado con la tecnología. Las campañas más recientes, con sonar multihaz y vehículos sumergibles, han afinado el dato hasta situarlo en torno a los 10.900 metros, con variaciones de decenas de metros según el método.
Allí abajo la presión es superior a mil atmósferas, la temperatura ronda los dos grados y no llega luz solar. Aun así, hay vida: bacterias, anfípodos, pepinos de mar y peces adaptados a condiciones extremas. La mayoría se alimenta de materia orgánica que cae desde arriba.
Profundidad máxima por océano
La siguiente tabla compara los cinco océanos con su punto más profundo conocido. Las cifras son aproximadas y proceden de las mediciones publicadas por organismos oceanográficos.
| Océano | Fosa principal | Profundidad máx. | Localización |
|---|---|---|---|
| Pacífico | Fosa de las Marianas | ~10.900 m | Pacífico occidental |
| Atlántico | Fosa de Puerto Rico | ~8.400 m | Caribe |
| Índico | Fosa de Java | ~7.290 m | Indonesia |
| Antártico | Fosa de las Sandwich del Sur | ~7.240 m | Atlántico sur |
| Ártico | Cuenca de Molloy | ~5.550 m | Mar de Groenlandia |
El orden es estable desde hace décadas. El Pacífico lidera con claridad, el Atlántico ocupa el segundo lugar y el Índico el tercero. El Ártico, el más pequeño y somero, cierra la lista.
Por qué el Pacífico es tan profundo
La profundidad de un océano depende de la tectónica de placas. Las fosas más hondas aparecen donde una placa oceánica antigua y fría se hunde bajo otra. Esa placa es densa, se hunde con facilidad y arrastra consigo el fondo marino, creando una depresión estrecha y alargada.
El Pacífico está rodeado por el llamado Anillo de Fuego, una cadena de fosas y volcanes que va de Chile a Japón pasando por Indonesia y Alaska. Esa configuración concentra las zonas de subducción más activas del planeta y explica por qué sus fosas son las más profundas.
El Atlántico, en cambio, tiene una dorsal central donde se crea corteza nueva. Esa corteza es más joven y más caliente, por lo que flota más y el fondo es menos profundo. Sus fosas, como la de Puerto Rico, son locales y no alcanzan la escala del Pacífico.
Cómo se mide la profundidad
Medir el fondo del mar es más difícil que medir una montaña. Las ondas de sonido viajan bien en el agua y rebotan en el fondo, y el tiempo que tardan en volver permite calcular la distancia. Los barcos usan sonares multihaz que barren una franja amplia y generan mapas detallados.
El problema es la cobertura. Solo una parte del fondo marino está cartografiada con alta resolución; el resto se ha inferido a partir de datos satelitales de gravedad. Por eso siguen apareciendo montañas y fosas desconocidas en expediciones recientes.
Los vehículos sumergibles añaden precisión. Los tripulados, como el Trieste o el Limiting Factor, han descendido al Challenger y han confirmado las mediciones. Los robots autónomos permiten estancias más largas y mapas más finos, aunque el coste y la logística siguen siendo enormes.
Qué se ha encontrado en el fondo
La vida en las fosas depende de la materia orgánica que cae y, en algunos puntos, de fuentes hidrotermales. En las chimeneas hidrotermales, el agua caliente cargada de minerales alimenta bacterias quimiosintéticas que sostienen ecosistemas completos sin luz solar.
También se ha encontrado contaminación. En el Challenger se han detectado microplásticos y compuestos químicos persistentes, lo que demuestra que la actividad humana llega incluso a los lugares más remotos. Esa constatación ha reforzado los argumentos para regular la explotación de los fondos marinos.
El interés económico es otro factor. Las llanuras abisales contienen nódulos polimetálicos con manganeso, níquel y cobalto, codiciados para baterías. La minería en aguas profundas es hoy uno de los debates ambientales más intensos, porque los ecosistemas afectados tardan siglos en recuperarse.
La lectura de una oceanógrafa
La oceanógrafa física Elena Marchena, que participa en campañas de cartografía marina desde un instituto de investigación de Canarias, explica a nuestro pedido que la pregunta por el océano más profundo tiene una respuesta clara, pero también una advertencia. «El Pacífico es el más profundo y el Challenger es su punto extremo. Eso no está en discusión. Lo que sí cambia es la cifra exacta, porque cada campaña afina la medición», señala.
Marchena subraya el valor de esos datos. «Conocer la profundidad no es un capricho. Sirve para modelar corrientes, tsunamis y el ciclo del carbono. El fondo marino es el gran regulador del clima y todavía sabemos muy poco de él», afirma.
Sobre la exploración, es prudente. «Hemos cartografiado con detalle una fracción pequeña del océano. Cada expedición encuentra algo nuevo. La frase de que conocemos mejor Marte que el fondo del mar sigue siendo bastante cierta», concluye.
Respuesta directa
El océano más profundo es el Pacífico, con el abismo Challenger, en la fosa de las Marianas, a unos 10.900 metros de profundidad. Le siguen el Atlántico, con la fosa de Puerto Rico y unos 8.400 metros, y el Índico, con la fosa de Java y unos 7.290 metros.
Ese punto extremo es oscuro, frío y soporta una presión enorme, pero alberga vida adaptada y ya presenta rastros de contaminación humana. Conocerlo mejor es una tarea pendiente y, a la vez, una de las claves para entender el clima del planeta.
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